sábado, 22 de noviembre de 2008

Bicho bolita

Cuando los propios brazos no alcanzan para abrazar la superficie de nuestros abultados traseros. Canciones que van directo al hígado, con una voz que circula por todo el cuerpo y pone los pelos de punta. No empujes, es simple, no puede entrar. Historias que se cuentan solas, y no son más que finales. Siempre finales. Trazos de esas imágenes, en blanco y negro y algunos (pocos) grises. Letras puntiagudas, que hieren sensibilidades, pero tan poéticas, tan inevitables. Es simple, es cierto, tan simple.

Una detrás de la otra, y la puerta golpea con el viento, tétrico y oscuro. Apenas bosquejos, ni siquiera la ilusión del color. Ni siquiera un plan. Apenas una pena chiquita. Esa que rebalsa.

Brazos y nucas y vasos y nuncas. Nuncas. NUNCAS. Disfrutar del dolor cuando está bien escrito. Disfrutar del golpe si suena lindo, en hombre soprano, en niña carpintero. No es regodearse en la mierda propia, es llorar la poesía ajena. Es hacer carne de una canción. Es entender en las palabras más crudas lo que nadie dice y todos sabemos. Es simple, no puede entrar. Y que por la puerta abierta sigan pasando corrientes de aire viciado.

4 comentarios:

Lexi dijo...

me encanta lo que escribís siempre mou!


abraxo!

Máximo Ballester dijo...

Leo buena prosa aquí, que tiene una misteriosa poesía.
"Disfrutar del dolor cuando está bien escrito" y "llorar la poesía ajena" me parecieron pasajes luminosos.

Saludos.

Juan Solo dijo...

Ya te han dicho por ahí que te dediques a la literatura. Yo también lo he hecho, pero hoy no.
Yo sólo quiero pedirte que sigas dedicándote estos momentos, que continúes extrayéndote letras. Somos muchos los que andamos por acá y estamos mirando. Esperamos porque sabemos que sos exhibicionista. (Y, claro, porque estás escribiendo bellísimamente.)

Mou dijo...

Ay! chicos, las cosas que dicen... gracias