jueves, 13 de diciembre de 2007

Balance al tun tun

Este año hubo Bahía, hubo Madrid, hubo París, hubo New York. Hubo parto y 28 días.
Hubo que poner el cuerpo, hubo que cuidar el alma. Abrir la garganta y dejar salir un grito desafinado.
Este año cometí cientos de errores, aprendí de la mayoría de ellos, para no cometerlos más, o al menos para cometerlos con decisión. Pero estoy tranquila, todavía quedan muchas piedras con las que tropezar.
Este año me sinceré conmigo, me hice amiga de la soledad, o al menos de la soltería, me expuse y me impuse con violencia. Fluí.
Me había ocupado oportunamente de poner los astros a mi favor, y así fue... algunos problemitas con Venus, nada serio: más amantes que amores.
Puedo decir con orgullo que esta vez no lo hice mierda promediando julio, apenas una bola de nieve y avalancha para fines de marzo. Y aplauso, medalla y beso en la puerta de Puan.
Robé besos, los pedí prestados, di muchos con amor y otros sin convicción. Aprendí a tragar el vino y el humo. Celebré Rosh Hashaná.
Me reencontré con mi niña curiosa y mi adolescente apasionada. Les di a ambas lugar en mi vida, hicieron un buen descontrol, sano y necesario.
Cierro el año entregada a la incertidumbre, peleada con la jodida que me habita y me juzga impiadosa, la que pone en voces ajenas lo que no se anima a decir en voz alta. Peleada con la histeria y con la indiferencia. Enojada, indignada, temerosa, a la defensiva.
Termino el año muy diferente a como lo empecé, se escondió ese aura luminosa que me arrastraba a comerme el mundo. Termino el año devorada y confundida, pero sabiendo que todo pasa. Sin duda, todo pasa y sin duda, tarde o temprano, vuelvo a prender la luz.

4 comentarios:

el_iluso_careta dijo...

mas alla del tum tum, parece positivo...no?
odio la verificacion de palabraaaaaaaaaa

Mou dijo...

Sí, sí. Tengo la tendencia optimista a creer que aun en medio del caos, la confusión y la angustia (que no es para tanto en este caso tampoco), los balances son siempre positivos. Te diría que es una actitud frente a la vida. Aprender de las piedras y saber que se sale fortalecido. Además pasaron muchísimas cosas muy buenas que balancean para arriba.

Santiago Osores dijo...

Me gusta que seas sincero, porque te haces bien a vos mismo y a los que te rodean.


Yo tengo bronca, me parece injusto que todo me cueste tanto, pero sé que de esa dificulta voy a aprender, y ya este año aprendí mucho. Quisiera no ser tan sensible, creo que ese maravilloso don se paga cara si uno no lo sabe controlar, yo estoy aprendiendo y para mí es un esfuerzo enorme, porque me siento muy solo. Yo les cuento a mis amigos de mis pesares, pero a veces el dolor es tan íntimo que no alcanza con contarlo.

Volvamos a vos, que este es tu blog.Nunca es para tanto, y tanto vos como yo lo sabemos, por eso es que tuviste un buen año. Sé que seguramente sufriste mucho, y al final no paso nada, seguis en pie.


Me pregunto tantas cosas acerca de mi mismo, que no sé si tiene sentido tanto indagación, más bien creo que me hace falta vivir más, mucho más, y aprender de los demás.

Hernán dijo...

Todo pasa, sin dudas, todo pasa... frase valiosa para esos momentos... todo pasa...
También está aquella otra frase, igualmente cierta; todo pasa y todo queda, siempre queda alguna cicatriz o cascaritas...
Buen balance, necesario, crudo, sincero...
De los lugares que visitaste sólo pude conocer el que queda más cerquita (Bahía) del cual me enamoré estando allá y leyendo aquí los libros de su hijo pródigo, el genial Jorge Amado...